Cochabamba: sigue la crisis y Evo busca que no se extienda el conflicto
Pablo Stefanoni COCHABAMBA ENVIADO ESPECIAL
Un multitudinario cabildo popular decidió ayer desconocer al gobernador de Cochabamba, Manfred Reyes Villa, refugiado en Santa Cruz de la Sierra luego de varios días de enfrentamientos con un saldo de dos muertos. Con todo, no lograron encontrar un mecanismo legal para destituirlo y los intentos de imponer un nuevo gobernador chocaron con las resistencias de Evo Morales, que promueve un referéndum revocatorio para dar un canal legal a este tipo de conflictos. Anoche, mientras se anunciaba que Reyes Villa estaría de regreso en Cochabamba, el viceministro de Coordinación con los movimientos sociales, Alfredo Rada, decía que el gobierno del MAS no reconocerá a ningún gobierno popular de facto.
"Hay un conjunto de normas democráticas que deben ser respetadas", había resumido temprano el vicepresidente Alvaro García Linera mientras miles de manifestantes ocupaban la plaza de armas. El conflicto fue disparado hace más de diez días por el apoyo del gobernador a la autonomía regional que promueve Santa Cruz y su propuesta de organizar un nuevo referéndum para validar esa demanda rechazada 2 de julio por el 64% de los cochabambinos. A lo largo del día, la ciudad fue recorrida por una multitud de campesinos, los petardos retumbaban en las avenidas céntricas y se repetía la misma consigna: "Que muera el prefecto (gobernador) asesino y vendepatria". En la tarde, las protestas se concentraron en la plaza 14 de Septiembre, donde se desarrolló el cabildo. Pese a que los dirigentes sociales lo calificaron de "órgano supremo", se notó su incomodidad ante la determinación de los campesinos. Estaban ante dos presiones cruzadas: las llamadas desde el Palacio Quemado y sus propias bases, cada vez más radicalizadas luego de varios días de dormir en plazuelas y precarias sedes sindicales.
Ayer, el gobernador cochabambino se trasladó a La Paz para consensuar con el gobierno central una fórmula para su retorno. Varios funcionarios declararon que debe respetarse la ley, temerosos de un efecto dominó contra otros gobernadores opositores. En La Paz, organizaciones sociales dieron un ultimátum de 48 horas al gobernador José Luis Paredes para que dimita.
Entre las resoluciones se votó "impedir el retorno del capitán Reyes Villa" e impulsar un juicio de responsabilidades en su contra por "su papel en la dictadura de Luis García Meza (1980) y en la represión de la guerra del agua de 2000, cuando era alcalde de Cochabamba". Después de los discursos de rigor, los organizadores propusieron darle mandato al concejo departamental un organismo de control a que busque una salida legal para reemplazar al gobernador. Pero una pertinaz silbatina anuló la voz del locutor y las amenazas obligaron al consejo a sesionar "para nombrar un nuevo prefecto". Pero la presión gubernamental tuvo su efecto. Poco a poco los dirigentes que responden a Evo Morales especialmente los cocaleros iban desapareciendo y la masiva presencia en la plaza se contraía.
El concejo se "lavó las manos" al proponer que el cabildo eligiera un reemplazante de Reyes Villa. Ahí surgió la idea de un "gobierno de organizaciones sociales". Pero entonces los jefes ya no estaban y la reunión pasó a ser controlada por "radicales" de escasa representatividad, incluyendo estudiantes trotskistas de la Federación Universitaria Local.
"Gobierno revolucionario"
Organizaciones sociales conformaron anoche un "gobierno revolucionario" en Cochabamba tras desconocer a su prefecto Reyes Villa. Los dirigentes pacíficamente tomaron la Prefectura, tras un cabildo que desconoció al prefecto, pese a que el gobierno de Evo Morales les pidió que respetaran la institucionalidad.